Cólicos del lactante: qué dice la evidencia científica y qué puedes hacer en casa para aliviarlos.
Son las ocho de la tarde. Tu bebé, que ha estado relativamente tranquilo durante el día, empieza a llorar. Lo coges, le cambias el pañal, le ofreces alimento, lo meces... pero el llanto sigue. Es un llanto intenso, con la cara enrojecida, los puños cerrados y las piernitas encogidas hacia el abdomen. Y tú sientes que el corazón se te rompe de impotencia al no saber cómo calmarlo.
Bienvenida al mundo de los cólicos del lactante.
En Baby Top queremos empezar diciéndote algo vital: no estás haciendo nada mal. Los cólicos no son culpa tuya, ni de tu leche, ni de tu inexperiencia. Son un proceso madurativo natural por el que pasan hasta el 40% de los bebés sanos en todo el mundo.
Hoy dejamos de lado los mitos para contarte qué dice realmente la evidencia científica y qué recursos tienes en casa para acompañar a tu pequeño en este proceso.
Entendiendo qué le pasa a tu bebé con la regla del 3.
Los pediatras suelen definir esta etapa usando los famosos "Criterios de Wessel" o la regla del 3: un llanto intenso e inconsolable que dura más de 3 horas al día, más de 3 días a la semana, durante más de 3 semanas.
Suelen aparecer hacia la segunda semana de vida y tienen su pico máximo a las 6 semanas. La ciencia apunta a que no es solo una cuestión de gases, sino una combinación de factores: una inmadurez digestiva y una saturación del sistema nervioso. Al llegar la noche, su cerebro no sabe cómo gestionar todos los estímulos del día y desconecta a través del llanto.
Antes de nada respira y revisa lo básico.
Sabemos que es difícil, pero intenta mantener la calma. Tu bebé es una esponja emocional; si tú estás muy nerviosa, él se alterará más. Repítete a ti misma como un mantra: mi bebé está sano, esto es solo una etapa y va a pasar.
Antes de pensar que es un cólico, haz un chequeo rápido de sus necesidades básicas:
- ¿Tiene el pañal sucio?.
- ¿Puede tener frío o calor?.
- ¿Tiene hambre o sed?.
Si todo esto está cubierto y el llanto persiste, entonces sí, pasamos a las medidas de alivio.
Recursos en casa que os ayudarán a gestionar la crisis.
Aunque no existe una cura mágica, sí hay gestos que han demostrado aliviar el dolor y reducir la intensidad del llanto.
El alivio a través del calor seco.
La termoterapia es una de las soluciones más antiguas y respetuosas. El calor actúa como un potente relajante muscular natural. Cuando aplicamos un calor suave y constante en la zona abdominal, ayudamos a deshacer las burbujas de gas atrapadas y calmamos los espasmos intestinales.
Sin embargo, cuidado con las bolsas de agua caliente. La opción más segura son los sacos de semillas naturales. Nosotros recomendamos los huesos de cereza porque mantienen el calor el tiempo justo sin riesgo de quemaduras y se adaptan a la forma de su barriguita, ejerciendo una ligera presión que les reconforta.
Posturas, movimiento y seguridad.
El movimiento es medicina. Una postura estrella es la llamada el tigre en el árbol: coloca a tu bebé boca abajo sobre tu antebrazo, con su cabeza apoyada en tu codo. El balanceo y la presión en la tripa suelen calmarles.
También puedes probar a ponerlo boca abajo sobre la cama o tus piernas mientras le acaricias la espalda, pero ojo con esto: los bebés siempre deben dormir boca arriba para prevenir la muerte súbita. La postura boca abajo es solo para momentos de alivio mientras están despiertos y tú los estás vigilando. En cuanto se calme o se duerma, dale la vuelta.
La importancia de cómo se alimenta.
Si tu bebé toma biberón, muchos cólicos empeoran por la aerofagia (tragar aire al comer). Es fundamental elegir un biberón diseñado para imitar la fisiología del pecho materno, con sistemas de ventilación que eviten el vacío y permitan que el bebé coma relajado y sin ansiedad.
La duda frecuente sobre los probióticos.
Seguramente has oído hablar de las gotas de probióticos (como el Lactobacillus reuteri). Es un tema que está en continua investigación médica.
Algunos estudios recientes sugieren que podrían ser beneficiosos para reducir el llanto en bebés alimentados con lactancia materna, ayudando a madurar su flora intestinal. Sin embargo, la evidencia no es concluyente para todos los casos y lo que funciona para un bebé puede no hacer nada en otro.
Por eso, nuestra recomendación es clara: nunca le des suplementos por tu cuenta. Consulta siempre con tu pediatra antes de introducir cualquier probiótico; él valorará si en vuestro caso concreto merece la pena probarlo.
Sabemos que ahora mismo, cuando se acercan las ocho de la tarde, sientes un nudo en el estómago. Pero te prometemos que esta etapa tiene fecha de caducidad. Un día, generalmente cerca de los 3 o 4 meses, su sistema madurará y el llanto de la tarde desaparecerá.
Mientras tanto, usa el calor, usa los brazos y cárgate de paciencia. Lo estás haciendo genial.






