Ir directamente al contenido
Aplica cupón BW20BT 💎Consigue -20% OFF EXTRA este Black Friday 💎
⭐⭐⭐⭐⭐ Confianza que se siente | +5,600 clientes satisfechos nos avalan
➤ ENVÍOS GRATIS Y SÚPER RÁPIDOS (pedidos +49€*)
Cambios y devoluciones gratuitas (30 días)
🤍 Llévate un Regalo a elegir GRATIS en compras +60€ 🛒

Carta a mi Hijo Mayor.

Carta a mi Hijo Mayor.
¿Sientes que te partes en dos desde que nació tu segundo bebé? No estás sola. Lo más duro del segundo postparto no es lo físico, es la culpa con el hijo mayor. Este artículo es un abrazo para ti y una carta para él, para entender que el corazón no se divide, se multiplica.

Hay algo que nadie te cuenta sobre el segundo postparto. No es el dolor de la cesárea, que ya conoces. No es la subida de la leche, que ya sabes gestionar. Ni siquiera es el desvelo extremo, para el que creías estar preparada.

Lo más difícil del segundo postparto es esa sensación que te parte el corazón en dos. Es la culpa. La culpa sorda y constante que sientes cada vez que tienes que decirle "espera un momento" a tu hijo mayor.

Es ver su mundo, hasta ahora perfecto y predecible, tambalearse. Es ver su confusión cuando tienes que dejar de jugar con él para coger al bebé que llora. Es sentir que le estás fallando, que estás rompiendo su mundo, y es un dolor para el que nadie te prepara.

Si te sientes así, no estás sola. Es, quizás, el sentimiento más universal y secreto de las segundas (y terceras) maternidades.


El Desafío de Dividirse en Dos (con solo dos brazos).

La logística es implacable: dos hijos, dos brazos, un solo cuerpo agotado. Es aquí donde, más que nunca, necesitamos aprender a pedir ayuda. Y no solo para que cuiden al recién nacido, sino al revés: para que se queden con el bebé y podamos "escaparnos" con nuestro hijo mayor.

Aquí es donde el papel de papá, de los abuelos, de esos amigos que se ofrecen, se vuelve oro puro. Que alguien se quede meciendo al bebé te permite a ti lo más valioso del mundo: 20 minutos de juego en el suelo, leer un cuento sin interrupciones, o ese paseo al parque solo para vosotros dos. Esos pequeños momentos de exclusividad son el bálsamo que tu hijo mayor necesita para entender que sigue siendo tu centro.

Y para esos momentos en los que estás sola y tienes que hacer malabares, necesitas un lugar seguro. Un espacio donde el bebé pueda estar tranquilo, protegido y cerca, mientras tú usas tus manos para abrazar al mayor. Una cuna nido se convierte en ese refugio seguro que te da cinco minutos de libertad para construir una torre o dar un abrazo de oso.


El Regalo de Ser Hermanos.

 

Él también lo está pasando mal. Y una de las formas más bonitas de incluirlo es hacerle partícipe de la magia, no solo de las obligaciones. Muchos padres preparan un "regalo de parte del bebé" para el hermano mayor, un detalle que le espera en casa a la vuelta del hospital.

No es solo un objeto, es un mensaje. Es decirle: "Tu nuevo hermano te admira y ya te quiere". Es darle algo "suyo" en medio de una invasión de cosas nuevas para el bebé. Un juguete especial o un regalo que sea solo para él, puede marcar la diferencia entre sentirse excluido y sentirse parte de un nuevo y emocionante equipo.

Pero más allá de todo, lo que más necesitan es oírte. Y por eso, esta carta es para él.


Carta a mi Hijo Mayor.

Mi pequeño gigante,

Quiero que sepas algo. Sé que las cosas están un poco raras últimamente. Sé que la casa está más ruidosa, que mamá está más cansada y que mis brazos, esos que antes eran solo tuyos, ahora tienen que compartirse.

Te veo.

Te veo cuando te acercas de puntillas a mirar a ese bebé que llora y no entiendes muy bien qué hacemos con él. Te veo cuando te pido "un minutito" y esa espera se te hace eterna. Te veo cuando intentas jugar más alto, o portarte un poco peor, solo para recordarme que sigues ahí.

Y quiero que sepas que mi corazón no se ha dividido. Se ha hecho mucho más grande. Un amor tan inmenso como el que sentí cuando tú naciste, ha vuelto a florecer.

Tú me enseñaste a ser mamá. Contigo aprendí a tener paciencia, a dar los mejores abrazos y a saber qué significaba cada uno de tus lloros. Todo lo que sé hacer bien con tu hermano, lo aprendí de ti.

Ahora, sin darte cuenta, me estás dando la lección más difícil y más bonita de todas: la de aprender a amar a dos.

No te preocupes si a veces te enfadas, o si echas de menos cómo eran las cosas antes. Todo lo que sientes está bien.

Y quiero que me perdones tú a mí también. Porque yo también estoy aprendiendo y a veces me equivoco. Perdóname por esos días en que se me escapa un grito porque el cansancio me gana, o cuando tardo un segundo de más en contestarte. No soy una mamá perfecta, mi amor, solo soy una mamá que te adora y que está aprendiendo a navegar esta nueva vida con el corazón lleno y el cuerpo muy cansado.

Cuando eso pase, cuando me veas agotada o impaciente, quiero que sepas algo muy importante: nunca, jamás, es tu culpa. Es solo mamá, que está encontrando de nuevo el equilibrio en este mundo de cuatro.

Gracias por enseñarnos tanto. Sé que serás un excelente hermano mayor, porque ya eres un hijo maravilloso.

Te Ama, mamá.

Volver al blog

Deja un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.

Te gustará